Síndrome del impostor



Comenzó el cuarto mes del año y con él, el otoño. Y menciono esto porque muchos relacionan algunas estaciones del año como el otoño y el invierno con sentirse angustiados o tristes, no sabría como explicar esto, no soy psicóloga, sin embargo afirman que el frío influye en sentimientos de tristeza o de angustia. 

Pero hay algo que siempre está presente, y no importa que estación del año sea. Él está dispuesto a hacer que tus días se sientan como días de invierno durante todo el año. Me refiero al síndrome del impostor. 

Este tema se habla mucho en salud mental, pero poco se habla de esto en el ámbito del trabajo, o al menos no está tan visibilizado.  Si he escuchado el síndrome del burnout, este es otro tema que tiene mucha tela para cortar, pero lo dejo para otro dia.  

Lo cierto, es que a pesar de la evidencia externa de competencias, habilidades y logros, quienes lo padecen el síndrome del impostor creen que no merecen su éxito y lo atribuyen a la suerte, al momento oportuno o a haber engañado a los demás. Pareciera ser que nunca vas a ser suficiente, que nunca estarás a la altura, y que todo esfuerzo que hagas para supérate no sirve, porque siempre te va a faltar, no sos lo suficientemente bueno/a. 

A lo largo de mi experiencia laboral, lo he experimentado y lo sigo experimentando. Conozco de memoria su discurso,  y tambien conozco muy bien en qué momento le gusta visitar. Su momento especial es cuando tenes un desafío por delante, un reconocimiento en tu empresa, un logro en tu carrera y podría seguir. El se hace presente en los momentos mas importantes de tu vida, tiene un solo objetivo, quitarte el gozo por brillar.

Somos por naturaleza seres creativos, fuimos creados a imagen y semejanza de Dios, y quien mas creativo que Dios. De manera que crear esta en nuestro adn, brillar es parte de nuestra vida, siempre brillamos porque siempre estamos haciendo algo bueno. Y acá me quiero detener y explicar lo siguiente, para ser extraordinarios y brillar no hace falta hacer grandes descubrimientos, ni ser grandes científicos, ni llegar a la luna, ni ser Messi. 

Vos brillas en tu puesto de trabajo, brillas cuando ayudas a alguien, brillas cuando haces lo que te gusta, brillas cuando alguien habla mal de vos porque seguramente estás haciendo algo que esa persona no puede. 

Pero por sobre todas las cosas, brillas hasta cuando el señor impostor te ataca. Porque en definitiva eso es lo que es, simplemente un impostor. 



Johana Corzo

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